3 ene. 2015

¿Escribir cada día?

Dicen que en los blogs hay que escribir cada día. Yo simplemente recomiendo escribir cuando a uno le apetece. Si es en el mismo día, pues perfecto. Si es cada semana, perfecto. Y si es cada tantos meses, pues perfecto también. ¿Quién ha puesto las normas en tu propio blog? Pues tú mism@. En mi caso he escrito cuando me ha apetecido.

Estos días estoy escribiendo más a menudo por eso de estar preparando en casa mi web profesional beatrizduran.es que espero que esté lista durante este mes de enero. Todo sea para ahorrarse un dinerillo y hacerla mi gusto, controlando lo que pongo para poder cambiarlo cuando me apetezca. Ir preparando la web en el Back-end y escribir en este blog, me ayuda a desconectar de las tareas y despejar la mente. Hay que aprovechar cuando se tiene tiempo disponible y ganas de escribir.

Y hoy os presento la tercera de las fotografías del proyecto 365 emociones :)



003/365. Simplemente inténtalo.

Anastasia. Mi abuela. Ella es un referente para mí. Desde hace unos años vive en nosotr@s en casa, y aunque no está al 100%, ahora son más los ratitos que está bien que no mal. Os aseguro que es un gran logro comparando la situación de hace unos años. Padece Alzheimer (entre otras dolencias), pero tiene muchos días en los que está muy parlanchina. A veces me cuesta saber si lo que me cuenta es un recuerdo o una invención, pero ahí la escucho y comparto lo que dice con mi entorno.

¿Cómo te va el trabajo, hija?, me pregunta cada día. El otro día le dije que había dejado el trabajo para intentar vivir de la fotografía y de esas reeducaciones emocionales que hago a chavales y chavalas con problemas, y me dijo estas palabras:


"Cuando nos casamos el abuelo y yo, no teníamos nada. Nuestros padres no nos dieron nada porque no tenían nada. Al abuelo se le rompieron los calzones que le dio su madre, y no teníamos para comprar otros.

Trabajamos mucho para el Gobierno con los ganados que habían quitado a sus propios dueños en la Guerra, hasta tener nuestro propio ganado de cabras. Éramos nuestros propios jefes porque sabíamos trabajar duro. Tu abuelo, con 8 años ya había llevado ganados de vacas, de noche, pero cuando se le apagaba la lumbre ya no sabía volverla a encender.

Beatriz, intenta trabajar de lo que sabes hacer y ser tu propia jefa. Y no te va bien, vuelve a buscar trabajo. Quien se esfuerza, lo encuentra. Pero inténtalo"

Y en eso estamos, además de disfrutar de ella. Con ella.

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