1 dic. 2010

Otro día más... No, hoy es su día

Me vais a permitir que os pegue un trocito de una entrada que publiqué hace casi 9 meses, el 20 de enero de este mismo año...


[...] mi intención no era transmitir negatividad. El caso es que después también te pasan otras cosas, como la semana pasada. Donde una persona te enseña que aunque se haya equivocado a lo largo de casi toda su vida (y hay que tener en cuenta que es muy duro admitir eso en voz alta), aunque tenga varias etiquetas muy negativas marcadas por la sociedad y esos errores pasados (ya pagados), aunque la vida le responda como quien intenta aniquilar un mosquito con un bazoca..., aún con todo eso, se puede intentar seguir adelante. No se puede borrar lo hecho ni empezar de cero, sobre todo cuando se vive a contrarreloj. Pero sí seguir.


Esta persona, a la que le sería con 40 años mucho más fácil hacer como siempre ha hecho buscar la opción más rápida y con consecuencias positivas mucho más inmediatas, opta por asumir todas las consecuencias e intentar sobrevivir con dignidad. Aunque algunas de esos hechos ya no tengan remedio ni solución posible, aunque tenga que vivir con ello, opta por vivir y no tirarse a la vía del tren. Busca el camino más duro y más largo, aún sin saber si verá el resultado final.


Y es aquí donde se encuentra con otro muro. Nosotros.


Ahora sólo le falta que la sociedad le deje.

Ahora sólo falta que todos le dejemos, le demos permiso para pasar por la puerta. Que duro decir esto.

Porque TODOS, donde yo me incluyo, tenemos prejuicios en cierta medida. MIEDOS. Pero SIEMPRE hay muchas cosas por aprender. De TODOS.


Hablaba de A., una persona que vi sólo 2 veces en mi vida, pero seguí mucho por teléfono. Una persona que me enseñó más cosas de las que jamás pudo imaginar. Una persona con VIH en fase terminal que "ya no está por aquí". Y hoy, en el Día Internacional de la Lucha contra el VIH, me acordé de él.
[¡A.! ¡Miguel Rios ha dejado los escenarios! Con lo que te gustaba...]