19 ago. 2009

Un agosto diferente

Normalmente paso todo el mes de agosto en mi pueblecito conquense. El poder dormir con la ventana cerrada y arropada con una colcha de entretiempo, más el ver a l@s amig@s de siempre y conociendo gente nueva, no tiene precio. Pero este año, dados los cuidados de la abuela y las "historias de familias nada positivas", me he venido a casa antes. Y es que no hay nada como estar en casa. O eso debería ser. En fin.


Pero vayamos a lo positivo del verano. Unas fiestas en San Martín de Boniches de escándalo gracias a la Comisión de Fiestas que se estrenaba con mucha ilusión y energía. Chic@s, me quito el sombrero ante vosotros. Las personas que hemos estado dentro, sabemos el esfuerzo (durante todo el año) que acarrea estar en la organización. Tiras y aflojas siempre hay, pero eso hace que para la próxima vez, todo sea mucho mejor. ¡¡Un 10 por vosotr@s!! Han hablado muy bien de las fiestas de nuestro pueblo por toda la comarca, y eso es un buen síntoma. Y lo que más me gusta de esta comisión es que aceptáis nuevas sugerencias y las estudiáis con detenimento por el bien del pueblo y de su gente. Empezando por el programa de fiestas tan variado, siguiendo por las nuevas maneras de hacer, sobre todo con la manera de repartir en la merienda-cena y pasando por el hacer de nuevo camisetas y demás souvenirs.
Y el agosto diferente también se debe a que ha faltado gente en las fiestas. No sólo las personas que ya se han ido, sino las que no han podido dejarse caer por el trabajo. Esto cada vez pasará más, y es que nos hacemos mayores, pero por los que vienen pisando fuerte detrás, sigamos con las fiestas de nuestro pueblo. Nuestro San Martín de Boniches.


P.d: Gracias a todas aquellas personas que me han brindado un hombro este verano. No se olvida. No os olvido.
I LOVE SAN MARTÍN DE BONICHES

2 comentarios:

Miquel Casellas dijo...

La vida va cambiando, vamos creciendo y poco a poco o de golpe cambianos nuestras costumbres. Pero siempre hay alguien que ocupará nuestro lugar para que podamos ocupar otro nosotros

Beita dijo...

Que gran verdad, Miquel.