13 jun 2008

Reacciones estúpidas ante el miedo


¿Qué malo es el miedo? ¿Eh? Los seres humanos no estamos preparados para el miedo, no nos sabemos comportar con dignidad. No hay mas que ver la cantidad de jilipolleces que hacemos cuando tenemos miedo. Porque vamos a ver, tú estás por la noche en la cama y oyes un ruido extraño y ¿qué haces? ¿Te tapas con la sábana? ¡Muy bien! ¿Qué pasa, que la sábana es antibalas? ¿Que si viene un malo con un cuchillo no va a poder atravesarla, se le va a doblar la hoja? ¡Hombre, por favor!

¿Y cuando nos da por mirar debajo de la cama? ¡Hombre, que ya tenemos una edad! Además, suponiendo que haya un asesino debajo de la cama. ¿Qué ganas mirando? ¿Que te mate antes? ¡Muy bien, fantástico! ¿Se imaginan que un día nos encontrásemos a alguien debajo de la
cama? ¿Qué le diríamos?: “Buenas nocheeees... ¿Qué? ¿Asesinando? ¿No? A ver, hay que ganarse las lentejas.”.

¡Pero hombre de Dios! Salga de ahí que se va a quedar frío. Ande, suba, que va a coger asma con tanta pelusilla. Máteme en la cama, que estará más cómodo.

Otra reacción estúpida ante el miedo es mirar dentro del armario, que ya es el colmo. Porque, vamos a ver. ¿A alguien le cabe un señor dentro del armario? ¡Pero si el día que planchas no sabes dónde meter toda la ropa! ¿Cómo se va a meter un tío ahí dentro?

Otra situación. Oyes un ruido raro en casa y te levantas, acojonao’, en calzoncillos, y preguntas: “¿Hay alguien?”.
¿Pero qué crees, que si hay alguien te va a contestar? Lo mejor es cuando llegas a la conclusión de que si hay alguien sólo puede estar detrás de la puerta del cuarto de baño, porque lo demás ya lo has registrado y, ¿qué haces? Asomas la cabeza poco a poco, mas que nada para que, si hay alguien, te dé a gusto. ¡Ay!

Otra. Vas en un coche y, de repente, el conductor empieza a correr como si fuese Carlos Sainz, pero sin Carlos y sin Sainz, y tú acojonao. ¿Qué haces? Lo normal, protegerte: te agarras a la asita de plástico que hay encima de la puerta. Ya se puede estampar si quiere, que tú vas cogido a la asita... En esta situación, las madres lo que hacen es que se agarran al bolso y se lo ponen delante, como si fuera un airbag.

¿Y cuando vas en bicicleta bajando una cuesta y aquello se embala? ¿Qué es lo que se te ocurre? ¿Quitar los pies de los pedales? ¡Muy bien, muy inteligente! Cuando te descontrolas del todo, sueltas también las manos del manillar. Eso es. ¿Pero qué crees que va a pasar? ¿Qué vas a salir volando como E.T.?

Cuándo nos van a poner una inyección, ¿qué hacemos? Poner el culo tan duro que la aguja rebota. Sabemos que duele más, pero no podemos evitarlo. Y es que el miedo nos incita a hacer una idiotez detrás de otra: tienes que bajar al garaje y no hay luz. Empiezas a pensar en fantasmas o si habrá alguien escondido y, ¿qué haces? Cantar. ¡Miedo, tengo miedo, no lo sabes tú muy biebeben! Eso es, da más datos. ¡Lanza una bengala!

¿Y qué pasa si vas por la calle y de pronto ves a alguien y piensas que te va a atracar? Pues te cambias de acera. Seguro que si es un atracador, pensara: “Mierda, otro que se me ha cruzado de acera, que nochecita llevo”.
Pero ¿por qué hacemos esto? ¿Qué pasa, que los atracadores sólo atracan en la acera de los pares? ¡Ay!
El otro día iba en el ascensor con una mujer ala que no conocía de nada y de repente el ascensor hizo un extraño: “Brramb”. Y ¿qué hizo la señora? ¡Agarrarse a mí! Es una reacción típica de las mujeres. Deben de pensar que los hombre no caemos cuando se descuelga un ascensor.

No hay que olvidar que unidas a nuestras reacciones estúpidas están las que tiene el cuerpo por su propia cuenta. Una de ellas es temblar. Si por ejemplo hay un ladrón en casa y nos escondemos debajo de una manta, el hombre no tiene problemas para encontrarnos. Nos ponemos como un móvil en posición vibrador.
Otra reacción estúpida es la de quedarte paralizado. Si viene un coche hacia ti y está a punto de atropellarte, esto es todo lo que se le ocurre a tu cuerpo, quedarse quieto.

Más reacciones que tiene el cuerpo por su cuenta: gritar. Claro que sí, muy lógico. Si estás friendo un huevo y se te prende la sartén, ¿qué se te ocurre? Gritar. Te pones a gritar como un loco: “¡que se me queman los huevos!!”. y si viene otra persona, se une a ti con sus gritos: “¡Que se te queman los huevos!”
Pero ¿qué pretendemos? ¿Apagar el fuego a gritos? ¡Hombre, por favor!

Y luego está lo de cagarse de miedo. ¿Habrá algo más estúpido y más inútil que cagarse de miedo? Bueno, sí, morirse de miedo. Ahora, eso sé, ¡qué me esperen muchos años!

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El Club de la Comedia
Lo prometido es deuda.

12 jun 2008

Viaje aplazado

Debido a la huelga y la carencia de carburante entre Tarragona y Madrid, dejo mi viaje a San Martín de Boniches para más adelante. Tampoco están los ánimos allí para muchas fiestas. Son unos días difíciles después de perder a un alcalde único para el pueblo y una persona tan cercana para tod@s.

Pero la vida sigue y el pueblo no puede rendirse ahora. Hay que seguir con lo que Ángel dejó.


Allí al fondo, en La Menglana, están Las Casillas.

Tengo ganas de bajar y bañarnos en el rio de aguas congeladas mientras alguien grita porque ha visto algún insecto llamado martillo o esos cangrejos rojos tan característicos del rio Cabriel a su paso por la Menglana.

Tengo ganas de acampar en la puerta de la casilla, con vistas a esas montañas medio peladas que antaño tenían tantos pinos pero que año tras año vemos más pobladas gracias a muchos esfuerzos.

Tengo ganas de almorzar una buena tortilla de patatas con la bota de vino y hacer pan en el antiguo horno restaurado acompañándolo con unas sardinas "a la lumbre".

Tengo ganas de observar aquella zona donde se nos cayó una sandía y se hizo trizas en menos de 5 segundos y recordar aquellas carcajadas colectivas hace ya casi 15 años.

Tengo ganas porque siempre que se ha hecho me ha dado envidia no poder asistir a esas reuniones de recuerdos y costumbres de nuestras familias.

10 jun 2008

Inolvidable

Hoy es un día triste.

Muy triste para todo un pueblo y una comarca.

San Martín de Boniches ya te echa de menos.