Hace casi un año que dejé mi Cuenca para volver a tierras catalanas. Que hicimos esa última mudanza (para algunas) y esa triste despedida aguantando lágrimas y repartiendo abrazos y promesas. Algunas se han cumplido y otras quedan pendientes, como mi pasada por el ViñaRock que algún año haré y espero que dando guerra con Sira.
Esos meses en Cuenca merecieron mucho la pena por el cambio de aires, la independencia y la gente que conocí por el camino y todo lo que aprendí de ellas. Pero si me llevo algo, es una gran amiga que sé que siempre estará ahí.
¡Un besazo y un abrazo grandote!
... Sí, volveré. Lo sé...
1 comentario:
Siempre se deja algo en el camino, pero siempre se conocen nuevas gentes en esta vida que és un largo camino por este mundo lleno de mortales y fantasmas que nos vigilan a los lados del camino.
Publicar un comentario