2 jul. 2008

Recogiéndo bártulos


Hace casi un año que dejé mi Cuenca para volver a tierras catalanas. Que hicimos esa última mudanza (para algunas) y esa triste despedida aguantando lágrimas y repartiendo abrazos y promesas. Algunas se han cumplido y otras quedan pendientes, como mi pasada por el ViñaRock que algún año haré y espero que dando guerra con Sira.

Sí, te echo de menos, pendeja. Muuuucho!!! La semana pasada pudimos irnos de cañejas y liar a la peña (aunque otra peña nos lió a nosotras jajaja) en mi visita fugaz a la capital. Sergio y Julio, lo siento, pero el tiempo no se puede alargar mucho y tenía ganas de charlar tranquilamente con Sira. De esas charlas nuestras hasta las tantas de la madrugada cuando compartíamos piso, juergas, penas, alegrías y cachondeo, mucho cachondeo.

Esos meses en Cuenca merecieron mucho la pena por el cambio de aires, la independencia y la gente que conocí por el camino y todo lo que aprendí de ellas. Pero si me llevo algo, es una gran amiga que sé que siempre estará ahí.

¡Un besazo y un abrazo grandote!


... Sí, volveré. Lo sé...

1 comentario:

Miquel Casellas dijo...

Siempre se deja algo en el camino, pero siempre se conocen nuevas gentes en esta vida que és un largo camino por este mundo lleno de mortales y fantasmas que nos vigilan a los lados del camino.